Microbrote de garbanzo
La esencia vegetal que eleva el plato sin esfuerzo
El microbrote de garbanzo es cocina inteligente.
Un gesto pequeño, un resultado grande.
De tallo firme y hoja delicada, aporta volumen, frescura y equilibrio sin alterar la identidad del plato. Su sabor es suave, vegetal, limpio, con un fondo a legumbre fresca que recuerda al garbanzo joven recién germinado, sin amargor ni agresividad.
Es un microbrote pensado para el ritmo real de cocina profesional:
no necesita cortes, no requiere tratamientos, no roba tiempo.
Se emplata tal cual llega, fresco, vivo y listo para servir.
En términos de rentabilidad, es precisión pura:
una pequeña cantidad basta para transformar visual y aromáticamente el pase.
Bajo coste por plato, alto impacto estético.
Funciona donde otros estorban:
– platos calientes y fríos
– carnes blancas y pescados
– cocina vegetal, mediterránea y de autor
– Emplatados minimalistas y contemporáneos
Aporta textura ligera, sensación de producto fresco y un acabado natural que comunica respeto por el ingrediente.
Desde el punto de vista nutricional, suma valor sin ruido:
proteína vegetal, clorofila, minerales y vitalidad en estado joven.
Un detalle que el comensal percibe, aunque no lo nombre.
El microbrote de garbanzo no compite con el plato.
Lo acompaña.
Lo ordena.
Lo hace más limpio.
Una microelección que habla de cocina consciente, técnica y actual.